Es un compendio de entrevistas de mujeres que han construido y siguen construyendo esa memoria social que no está en los libros. Vicky, Sor Lucía, Manolita, Mila, Cecilia, Carmen, Ana, Ángeles, Adelma y una persona no binaria que se llama Alana, son mujeres y personas que a partir de experiencias personales han decidido tomar las riendas de sus vidas y buscar alternativas o soluciones para sí mismas y para otras muchas mujeres vulnerables. Personas que han encontrado el apoyo que ellas no encontraron en su día. Muchas se encontraron solas y sin un lugar al que poder acudir para pedir ayuda o, simplemente, para sentirse escuchadas y comprendidas. Un acto de solidaridad, de humildad desinteresada, que construye esa memoria social que mueve montañas y que se ha ido consolidando con el tiempo y con mucho esfuerzo.
Son memoria viva. Personas referentes, ejemplos de vida de que sí se pueden cambiar cosas en esta sociedad. Por lo menos para romper tabúes y abrir otros caminos a personas y familias enteras que deambulan desconcertadas y sin rumbo.
Como periodista social con más de 25 años de experiencia descubriendo realidades invisibles, por el camino me he ido encontrando con estas mujeres a las que admiro por su capacidad de resiliencia, pero sobre todo por la fuerza que desprenden iniciando procesos sociales que han transformado sus propias realidades y la de personas como ellas. Mujeres luchadoras que no buscan protagonismo y que han sabido afrontar el presente o el pasado para dejar de ser víctimas o para lograr derechos y vivir un futuro sin condiciones. Ellas han decidido ser libres y autónomas para decidir cómo vivir sus vidas. Y, ahora, mirando hacia atrás, pueden hablar de sus experiencias desde el orgullo del camino recorrido y de lo mucho que han logrado, con una reflexión sosegada y llena de verdad. Muchas de estas mujeres ya son mayores y sus testimonios merecen ser compartidos porque todo nace de algún lugar y tiene un porqué que merece ser contado en primera persona. Mujeres que son referentes, mujeres que han construido memoria.
Cheik Faye, Norma Cruz, Hans Landauer, Rachel Parrente… tras cada uno de estos nombres se encuentra una historia de superación y lucha en pro de los Derechos Humanos que, sin embargo, nunca ha llegado a ser oída.
Sus voces han sido acalladas por regímenes totalitarios o, simplemente, por el paso de los años, a pesar de que sus testimonios tienen mucho que aportar porque gracias a ellos podemos conocer el infierno de cientos de jóvenes que abandonan las tierras africanas en cayuco, el de mujeres asesinadas impunemente en Guatemala o el de los supervivientes de los campos de concentración nazis.
He tenido el honor de dar voz a las historias no contadas en mi libro, al igual que lo hice en el programa de Radio Nacional de España ‘Voces Silenciadas’. Este trabajo me llevó a ganar el XXIV Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de radio. Darles la palabra a aquellos que raramente son escuchados ha sido no solo un compromiso profesional, sino también una pasión personal que me ha guiado a lo largo de mi carrera.
«Cartas para la Libertad» empezó sin saber muy bien qué recorrido podía tener. La intuición y la curiosidad me llevaron al centro penitenciario de Sevilla 1 de la mano de Solidarios para el Desarrollo, que ya llevan años con actividades culturales dedicadas al ocio de los presos dentro de la cárcel.
Fue un descubrimiento apasionante descubrir el mundo que se vive alrededor de una carta en prisión y cómo el poder de las cartas puede ayudar a estas personas a cambiar, a relacionarse con el exterior, a enamorarse, a reconciliarse con un ser querido, a parar un motín sangriento o a lograr la libertad incluso.
Este libro nace de las historias y las cartas de las personas que participan en el taller de Solidarios para el Desarrollo en el Centro penitenciario Sevilla 1.
«Cartas para la Libertad» empezó sin saber muy bien qué recorrido podía tener. La intuición y la curiosidad me llevaron al centro penitenciario de Sevilla 1 de la mano de Solidarios para el Desarrollo, que ya llevan años con actividades culturales dedicadas al ocio de los presos dentro de la cárcel.
Fue un descubrimiento apasionante descubrir el mundo que se vive alrededor de una carta en prisión y cómo el poder de las cartas puede ayudar a estas personas a cambiar, a relacionarse con el exterior, a enamorarse, a reconciliarse con un ser querido, a parar un motín sangriento o a lograr la libertad incluso.
Este libro nace de las historias y las cartas de las personas que participan en el taller de Solidarios para el Desarrollo en el Centro penitenciario Sevilla 1.
«Cartas para la Libertad» empezó sin saber muy bien qué recorrido podía tener. La intuición y la curiosidad me llevaron al centro penitenciario de Sevilla 1 de la mano de Solidarios para el Desarrollo, que ya llevan años con actividades culturales dedicadas al ocio de los presos dentro de la cárcel.
Fue un descubrimiento apasionante descubrir el mundo que se vive alrededor de una carta en prisión y cómo el poder de las cartas puede ayudar a estas personas a cambiar, a relacionarse con el exterior, a enamorarse, a reconciliarse con un ser querido, a parar un motín sangriento o a lograr la libertad incluso.
Este libro nace de las historias y las cartas de las personas que participan en el taller de Solidarios para el Desarrollo en el Centro penitenciario Sevilla 1.
Es un compendio de entrevistas de mujeres que han construido y siguen construyendo esa memoria social que no está en los libros. Vicky, Sor Lucía, Manolita, Mila, Cecilia, Carmen, Ana, Ángeles, Adelma y una persona no binaria que se llama Alana, son mujeres y personas que a partir de experiencias personales han decidido tomar las riendas de sus vidas y buscar alternativas o soluciones para sí mismas y para otras muchas mujeres vulnerables. Personas que han encontrado el apoyo que ellas no encontraron en su día. Muchas se encontraron solas y sin un lugar al que poder acudir para pedir ayuda o, simplemente, para sentirse escuchadas y comprendidas. Un acto de solidaridad, de humildad desinteresada, que construye esa memoria social que mueve montañas y que se ha ido consolidando con el tiempo y con mucho esfuerzo.
Son memoria viva. Personas referentes, ejemplos de vida de que sí se pueden cambiar cosas en esta sociedad. Por lo menos para romper tabúes y abrir otros caminos a personas y familias enteras que deambulan desconcertadas y sin rumbo.
Como periodista social con más de 25 años de experiencia descubriendo realidades invisibles, por el camino me he ido encontrando con estas mujeres a las que admiro por su capacidad de resiliencia, pero sobre todo por la fuerza que desprenden iniciando procesos sociales que han transformado sus propias realidades y la de personas como ellas. Mujeres luchadoras que no buscan protagonismo y que han sabido afrontar el presente o el pasado para dejar de ser víctimas o para lograr derechos y vivir un futuro sin condiciones. Ellas han decidido ser libres y autónomas para decidir cómo vivir sus vidas. Y, ahora, mirando hacia atrás, pueden hablar de sus experiencias desde el orgullo del camino recorrido y de lo mucho que han logrado, con una reflexión sosegada y llena de verdad. Muchas de estas mujeres ya son mayores y sus testimonios merecen ser compartidos porque todo nace de algún lugar y tiene un porqué que merece ser contado en primera persona. Mujeres que son referentes, mujeres que han construido memoria.
Cheik Faye, Norma Cruz, Hans Landauer, Rachel Parrente… tras cada uno de estos nombres se encuentra una historia de superación y lucha en pro de los Derechos Humanos que, sin embargo, nunca ha llegado a ser oída.
Sus voces han sido acalladas por regímenes totalitarios o, simplemente, por el paso de los años, a pesar de que sus testimonios tienen mucho que aportar porque gracias a ellos podemos conocer el infierno de cientos de jóvenes que abandonan las tierras africanas en cayuco, el de mujeres asesinadas impunemente en Guatemala o el de los supervivientes de los campos de concentración nazis.
He tenido el honor de dar voz a las historias no contadas en mi libro, al igual que lo hice en el programa de Radio Nacional de España ‘Voces Silenciadas’. Este trabajo me llevó a ganar el XXIV Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de radio. Darles la palabra a aquellos que raramente son escuchados ha sido no solo un compromiso profesional, sino también una pasión personal que me ha guiado a lo largo de mi carrera.
«Cartas para la Libertad» empezó sin saber muy bien qué recorrido podía tener. La intuición y la curiosidad me llevaron al centro penitenciario de Sevilla 1 de la mano de Solidarios para el Desarrollo, que ya llevan años con actividades culturales dedicadas al ocio de los presos dentro de la cárcel.
Fue un descubrimiento apasionante descubrir el mundo que se vive alrededor de una carta en prisión y cómo el poder de las cartas puede ayudar a estas personas a cambiar, a relacionarse con el exterior, a enamorarse, a reconciliarse con un ser querido, a parar un motín sangriento o a lograr la libertad incluso.
Este libro nace de las historias y las cartas de las personas que participan en el taller de Solidarios para el Desarrollo en el Centro penitenciario Sevilla 1.
La Fundación Vinatea Editorial conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa con una antología de 101 relatos literarios basados en historias periodísticas, conocidas o no, con mayor o menor difusión, o en sucesos acaecidos con periodistas de todo el mundo, como un verdadero homenaje a la profesión. El libro consta así de 101 relatos escritos por profesionales relacionados con el mundo del Periodismo, con un estilo libre, narrativo, de intriga, épico o lírico, pero siempre intentando ponerse en la piel del periodista que siguió el caso elegido en cuestión, para desencadenar este con la voz narrativa que desee y algún aspecto que priorice la trama literaria en él.
La Fundación Vinatea Editorial conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa con una antología de 101 relatos literarios basados en historias periodísticas, conocidas o no, con mayor o menor difusión, o en sucesos acaecidos con periodistas de todo el mundo, como un verdadero homenaje a la profesión. El libro consta así de 101 relatos escritos por profesionales relacionados con el mundo del Periodismo, con un estilo libre, narrativo, de intriga, épico o lírico, pero siempre intentando ponerse en la piel del periodista que siguió el caso elegido en cuestión, para desencadenar este con la voz narrativa que desee y algún aspecto que priorice la trama literaria en él.